Muerte y carbón en Coahuila | Antonio Hernández.


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Nadie puede garantizar la integridad de la vida de los mineros en la Región Carbonífera de Coahuila. Ya ni pensar en otras condiciones laborales dignas como sueldos adecuados, seguridad social, o el respeto al ambiente.

Ramón Sánchez Arellano y Plutarco Elías Moreno son los mineros que hasta hoy se encuentran sepultados en un pocito carbonero, a una profundidad de 90 metros, y cubiertos bajo 20 metros de agua. Al paso de las horas, la esperanza de su rescate con vida se termina. Heridos por el accidente que causó el anegamiento del pocito y que mantiene bajo agua y tierra a los dos mineros, están Mario Alberto Cruz Martínez y José René Pérez Zúñiga.

Todas las circunstancias indican que dos personas más se añaden a la lista de los muertos vinculados con los aprovechamientos mineros de carbón, siendo esta ocasión el mineral de La Florida, en Múzquiz, Coahuila.

En la población durante un tiempo se mantuvo una ligera esperanza de que las condiciones laborales para los mineros que desempeñan esta actividad tuvieran mejoría, después de que la muerte de 65 personas en Pasta de Conchos alertaran sobre las inhumanas condiciones en que el carbón es llevado a la superficie. La realidad es que nada ha cambiado, y el accidente de La Florida es el ejemplo.

Las direcciones de protección civil la mayoría de las ocasiones poco pueden hacer más que testificar la desaparición de los caídos, mientras la ciudadanía organizada diseña voluntariosos rescates con alcances limitados, y al final la muerte se impone. A la lista de los testigos del tiempo en que los mineros abandonan contra su voluntad el cuerpo físico se añade el ejército y las empresas mineras con sus infructuosos salvamentos. Más de un siglo ha pasado desde que el carbón se extrae del subsuelo, y la mortandad constante sigue, sin que nadie en el gobierno y las empresas mineras asuma la responsabilidad de la permanencia de la vida de los mineros.

Ni la Secretaría de Economía y su ofensivo titular se encuentran ahora trabajando en el tema. En la mayoría de las empresas no se implementan iniciativas de seguridad efectivas, siempre buscando la mayor ganancia, con el menor esfuerzo de inversión. Las vidas de los mineros y la integridad de sus familias valen nada para el gobierno y los empresarios del carbón en cualquier nivel.

65 muertos en Pasta de Conchos, 2 en Sauceda del Naranjo, 1 en Juárez, 3 en las minas de la Sierra de Santa Rosa, y heridos en la mina de Ocampo. Las muertes por el carbón en Coahuila siguen y la horrible tragedia no cambia.

El gobierno mexicano y el de Coahuila son incapaces para proteger a los mineros en Múzquiz, San Juan de Sabinas, Sabinas y Juárez. A la incapacidad se agrega la criminal indiferencia para que el horrible escenario de muerte se modifique y desaparezca.

Esta claro que en el país la solución y cambio no se presentarán nunca. El apoyo a las movilizaciones ciudadanas en este tema debe venir de afuera. Las comisiones de derechos humanos que atienden este agravio deben dar celeridad a su análisis y establecer posición, señalar responsables y acciones de protección a implementarse.

Carbón y ambiente.

El carbón extraído en Coahuila es usado, entre otras aplicaciones, para la generación de electricidad en la planta carboeléctrica de Nava, Coahuila. La energía generada ahí es utilizada en la zona metropolitana de Monterrey.

Además de la conocida cuota de vidas que esta actividad implica, se debe añadir que el costo ambiental de la electricidad es alto. La devastación del ANP Río Sabinas derivada de las extracciones de carbón tiene décadas de estar vigente, que en su manifestación visible se puede señalar la muerte de decenas de kilómetros de bosque de galería, formado en su mayoría por centenarios ahuehuetes, carismática especie que se reconoce como el árbol nacional mexicano. El cauce de ese río ha desaparecido de manera permanente en enorme tramos de ese cuerpo de agua, afectando en sus actividades productivas y de subsistencia a decenas de comunidades rurales y urbanas en la Región Carbonífera de Coahuila.

Depredación de las vidas, y el agotamiento de los ecosistemas y su biodiversidad son parte de los costos en la generación de electricidad para la zona metropolitana de Monterrey, Nuevo León.

Antonio Hernández.

t608138@gmail.com

~ por Antonio Hernández en 27 diciembre, 2010.

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