Urbanización creciente de La Pastora |Antonio Hernández.


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Para Liz.

La mayor amenaza a la integridad de la zona boscosa y natural de La Pastora es la urbanización. Es la misma fatalidad que tienen la totalidad de las áreas naturales protegidas en la zona metropolitana de Monterrey. El crecimiento urbano sin planificación adecuada se manifiesta en una invasión de la totalidad de los espacios naturales existentes en la ciudad metropolitana.

Los mecanismos que sustentan la degradación son oficiales y vigentes: Los nombres varían, pero el objetivo es el mismo: Proyectos públicos privados, planes de manejo, programas de desarrollo urbano, u obras carreteras. El nombre cambia, pero el objetivo es urbanizar sin medida.

Aunque el gobierno estatal diga que La Pastora tiene 360 hectáreas, la realidad es que dicho espacio, atendiendo los límites impuestos por la urbanización, apenas alcanza un estimado de 120. De esa cantidad, al menos 65 has. presentan urbanización, con instalaciones recreativas, apertura de caminos, cambio de uso de suelo, y manejo incorrecto de residuos sólidos.

Del total del territorio actual de La Pastora, más de la mitad se encuentra urbanizado. Eso ya se constituye como un impacto grave que merece ser atendido en sus efectos sobre la vida silvestre, al menos. Bajo esa perspectiva no se entiende la política del gobierno estatal de acentuar el menoscabo del espacio natural.

A pesar que al menos el 50% de la zona de La Pastora se encuentra urbanizada, o bajo la presión de esta amenaza, este impacto puede acentuarse. Si se construye el estadio de Rayados en la zona, el porcentaje de ese espacio con edificaciones aumentaría hasta casi un 75%. Tres cuartas partes de La Pastora invadidas, contra una cuarta porción que conserva sus valores naturales. El desbalance hacia lo artificial se hace evidente, cortesía de FEMSA y sus asociados en la administración pública.

Destaca el papel líder de la empresa en esta iniciativa urbanizadora de La Pastora. Antes eran los gobiernos locales quienes impulsaban los proyectos recientes, con inversiones millonarias e intenciones evidentes de negocio basados en los recursos naturales que son patrimonio de la comunidad.

El desarrollo industrial de la zona metropolitana tuvo su base en una explotación sin medida de los recursos naturales. Por referir un caso, en la zona de La Huasteca santacatarinense, después de décadas persiste la evidencia del abuso liderado por los empresarios. Las huellas de la industria siderúrgica y del vidrio están en la zona. Montañas destruidas para obtener insumos de la Fundidora de Monterrey, o las toneladas de fibra de vidrio que se encuentran abandonadas en ese territorio. La industria del acero y el vidrio tuvo parte de su progreso basado en la destrucción perenne de los espacios naturales. Esa línea desttructiva se mantiene ahora por FEMSA, buscando el negocio vía la urbanización de La Pastora.

El territorio de La Pastora es patrimonio natural de la comunidad, despojado por la empresa en asociación con el gobierno estatal y el congreso local. Los poderes formales de quienes se espera la defensa y permanencia de esos espacios naturales, son los que favorecen la inequidad, sin hacer efectivos los pocos mecanismos efectivos para impedir el abuso de la empresa.

El gobierno de Nuevo León tiene la obligación fundamental ineludible de garantizar la permanencia de los espacios públicos. Si estos poseen características naturales relevantes, el compromiso se mantiene. Si la administración estatal no regula el impacto de la empresa, la comunidad afectada queda indefensa, esperando que la simulada responsabilidad social de FEMSA se haga efectiva, y quede algún resquicio por donde el proyecto sea mudado de lugar.

FEMSA debe hacer del respeto al ambiente, los espacios públicos, y el patrimonio natural, un componente que no solo exista en su discurso de responsabilidad social. El caso de la construcción del estadio en la zona de La Pastora es el ejemplo de la tendencia que persistirá si las autoridades no actúan a favor del interés comunitario, aplicando las normas que regulan la gestión de esos territorios.

La creciente urbanización de La Pastora es un argumento más para que el estadio de Rayados sea mudado a otro espacio. Una obra de ese tipo acentúa la degradación en marcha que ahí se tiene. El estadio debe ser construido en otro lado, mientras que la rehabilitación del bosque y sus áreas degradadas también ha de concretarse.

Antonio Hernández.

t608138@gmail.com.

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~ por Antonio Hernández en 12 marzo, 2011.

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