Neocolonialismo en Monterrey | Antonio Hernández.


Para Liz.

Bajo la idea de la seguridad se justifica cualquier cosa, como la militarización vigente. O las miles de personas muertas en la guerra sin sentido que se tiene por estos tiempos. Y en ese paquete también viene el despojo de los espacios públicos.

El caso mas reciente es la avenida Constitución, quizá la avenida principal en Monterrey. Hace ya más de un año que la embajada de los Estados Unidos (de Norteamérica) en la ciudad decidió que para protección de sus instalaciones, ubicadas en el poniente de esa avenida, se debía cerrar un carril de la misma, colocando pesadas vallas que impiden el paso libre de vehículos o personas.

De modo simple, se trata de un hecho de injerencismo de un gobierno extranjero en las decisiones públicas en la ciudad. No conformes con ese acto, movieron a los policías del municipio de San Pedro a que vigilaran en un espacio que no corresponde a su zona de trabajo. Minucias cuando se trata de la seguridad.

Con ese acto, en apariencia unilateral, o con la anuencia explícita de los gobiernos locales, 585 metros cuadrados de una avenida básica en la ciudad, fueron apartados de su clara vocación de utilidad para el interés público, y apropiados para el uso de un gobierno extranjero.

Ese espacio puede ser pequeño en términos de área, pero cuando se habla del interés público, un solo metro cuadrado en el centro de Monterrey es un extensión significativa para el beneficio de la comunidad. La importancia tiene más valor si tenemos presente que cada vez son menos los espacios que de manera directa pueden ser usados o disfrutados por las personas.

Pero el despojo no terminó ahí, como parecía ser. Sin ser público que autoridad o poder formal u oculto aprobó el hecho, meses después esa embajada del país norteamericano amplio la apropiación del espacio que antes era de la comunidad. 890 metros cuadrados de avenida son el espacio que ahora esta vedado para las personas.

890 metros cuadrados, o para que los vecinos invasores entiendan con claridad, 1066 yardas cuadradas, 9599 pies cuadrados, o 0.22 acres cuadrados (alguna medida del sistema inglés habrán de comprender), son la medida de la apropiación y despojo de lo que es patrimonio de la comunidad en la capital de Nuevo León.

78 metros lineales de banqueta. 2 carriles de la avenida Constitución o 153 metros de esa conocida vía de comunicación. Todo un robo por donde sea que se le valore.

Y los gobiernos locales complacidos. Su interés esta en otro lado. La mente la tienen en el negocio que viene por llenar de cemento y puente el sector de Leones, y el negocio que de ahí se deriva. O en como salvar de la ignominia al ex alcalde de Santa Catarina.

El cerrar la avenida Constitución es un hecho simbólico. Lo realiza un gobierno extranjero en una zona de las más importantes de la ciudad. Tal es la cereza del pastel que resume todos los males vigentes. Un poco de neocolonialismo en estos tiempos post modernos es lo que nos faltaba para completar el bienvenidos a la pesadilla.

Antonio Hernández

t608138@gmail.com

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~ por Antonio Hernández en 6 abril, 2011.

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