Las nuevas vialidades, y una que se niega. (3 de 4) | Antonio Hernández.


En el Plan Estatal de Desarrollo Urbano Nuevo León 2030 se retoman acciones del documento Plan Estatal de Desarrollo Urbano de la Zona Conurbada de Monterrey, integrado al finalizar el período de Natividad González. Entre las más destacadas e importantes esta la nueva vía que comunica Rayones con Galeana, otra para la zona de Villagrán (en Tamaulipas) vinculada con Aramberri, y también la mejora de la carretera que comunica el altiplano potosino con la parte que corresponde a Nuevo León.

A esas propuestas que pueden ser valoradas como positivas, retomadas de la anterior administración, se añade el Arco Vial Sureste. Ese proyecto que contempla dos túneles en la Reserva Natural Estatal Sierra Cerro de la Silla, es impugnado por residentes organizados de la zona metropolitana de Monterrey, y personas de las comunidades rurales en los municipios de Santiago y Cadereyta.

Esa obra es reconocida por sus impulsores originales como una obra para detonar el desarrollo inmobiliario en la Sierra Cerro de la Silla, quienes por cierto empezaron trabajos de ese proyecto sin ningún tipo de mitigación ambiental, con daños que hasta hoy persisten. Ese proyecto se complementa con el despojo de miles de hectáreas en esa sierra a personas de comunidades locales que por más de un siglo han tenido la posesión pacifica de ese territorio natural.

A pesar de la declarada transversalidad, las acciones e información disponible sobre el tema es contradictoria. Se anuncia la culminación de la integración del documento planificador con la inclusión clara de ese proyecto, mientras que Fernando Gutiérrez Moreno expresa que la obra ha sido eliminada del Plan por su iniciativa personal.

Eso mientras en el congreso local se dedica al análisis del veto al Decreto 75. Esa declaratoria que establece como obra de utilidad pública y de interés social al Arco Vial Sureste, además de proporcionarle viabilidad financiera, fue abrogada por ese mismo congreso. Enseguida el acto fue recurrido por Natividad González, llevando el enfrentamiento hasta la Suprema Corte. Al final, congresistas y el gobernador deben decidir que hacer con ese decreto. Pueden ratificar la abrogación, o por el contrario, desecharla, y el AVS conservar integra su base legal y financiera.

El gobernador de Nuevo León, al inicio de la administración, expuso con claridad que el AVS era una prioridad. En el Plan estatal se incluye esa obra. En el Congreso se discute el decreto que garantiza que ese proyecto se pueda construir en un área natural protegida, además del financiamiento millonario requerido. El plan municipal de desarrollo urbano del municipio de Juárez lo integra como parte de sus vías necesarias. Aunque Fernando Gutiérrez diga que el AVS no va en el plan estatal, por otros lares se busca que esa obra se realice.

Ese proyecto es la principal amenaza sobre la integridad de los ecosistemas en la Sierra Cerro de la Silla. El riesgo no se limita a esa montaña, porque la obra contempla en posterior etapa vialidades y más túneles en la Sierra Madre Oriental.

Modificar la ubicación de esa obra, lo que significa que el túnel no sea construido, es lo que se espera de quienes planifican el crecimiento de nuestra ciudad. Cómo se dice, hagamos votos, y participemos. Eso solo para proseguir con el asunto en el que ya se tienen casi 4 años de resistencia a esa obra sin sentido.

Antonio Hernández.
t608138@gmail.com

~ por Antonio Hernández en 1 junio, 2011.

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