Fantástiscas bicicletas en el Museo de Historia| Antonio Hernández


La parte más atractiva de la exposición La Bicicleta Rueda que Rueda, vigente en el Museo de Historia Mexicana, en Monterrey, son los modelos de bicicletas que coleccionistas aportaron para esta actividad. Aunque transcurre por temas como la movilidad sustentable, la presentación de réplicas históricas, o modelos de competencia como el usado por Raúl Alcalá en Francia, las bicicletas históricas presentadas en el museo son de lo más importante e interesante para su observación a detalle.

De lo más notable de la exposición están los modelos de bicicletas que utilizan frenos de varilla. Un sistema de frenado antiguo, accionado por palancas largas unidas a varillas que estiran las pinzas de frenos en ambas llantas. Son las dos de turismo rodada 28, uno de ellos perfectamente conservada, y otra aparentemente restaurada, de color negro.

La marca Hooper muestra una característica diferente. Este modelo inglés tiene las dos barras superiores del cuadro con una distancia mayor de separaciónque otros modelos, como las mexicanas Bufálo o Windsor, con un espacio mucho menor. Los modelos chinos que se venden nuevos en Monterrey presentan esta característica que inmediatamente permite advertirla como importadas de ese país.

El otro cuadro de turismo rodada 28 es fantástico. Incluye timbre de rayos marca Dupont, dos parrillas, cubrecadena, focos delantero y trasero con energía de dinamo, timbre, asiento de vaqueta, bolsa para herramienta, y candado para llave trasera. Se completa el modelo más integral de la exposición con un conjunto de herramientas para el mantenimiento del vehículo. Es aquí donde se advierte un error en la información del modelo, porque la llave utilizada para desactivar el candado de la rueda trasera es presentada como una llave para el freno trasero. Aún y con ese detalle mínimo, el modelo Regal de Turismo es simplemente hermoso.

Ambos cuadros presentan una característica que certifica su antiguedad. El moldeado de las polveras tiene bordes angulados, a diferencia de bicicletas más recientes, que los presentan suaves u ondulados.

Lo singular de esa parte de la exposición no finaliza con las bicicletas turismeras. Enseguida están los cuadros mexicanos Windsor para mujer. Presentan características equivalentes a las rodada 28, pero con un cuadro con doble barra deprimida de un cuadro para mujer. Estos modelos me son familiares, porque recientemente pinté uno para una persona del Distrito Federal, y también adquirí otro para mi (ella y yo lo compramos con la misma persona). La sorpresa es cuando junto a este cuadro, presentan uno más de rodada 20 (el anterior es 26) en condiciones impecables. Consultando a conocedores del tema, cómo Ángel Martínez, de Bicibike; o a Raúl Hernández, de Taller El Rayo, manifestaron desconocer la existencia de un modelo con esa medida de rodada. Este cuadro es uno de los obligados para mirar con detalle en la exposición.

Otro grupo que recibió atención especial para la exposición son las Vagabundo, todas con su manubrio estilo choper. El coleccionista de estos cuadros ha colaborado con modelos que se presentan en excelentes condiciones. Hay un detalle que marca una diferencia importante, porque algunos de ellos presentan un círculo de plástico sobre la rueda trasera que no fue retirado de las bicicletas, o en su defecto, se le añadió a las que se encuentran expuestas en el museo. A finales de los 70 y durante los 80, este círculo se valoraba como inútil, y era desechado por ser aparentemente innecesario. También se exhibe otro modelo pariente cercano de las Vagabundo, ya casi terminando el recorrido de la expo. Es una bicicleta Mototrial, de la marca Bimex, más otras dos Vagabundo, restauradas de un manera excepcional.

Finalmente se encuentra un cuadro de turismo, seguramente traído de India, porque presenta solamente una barra superior, a diferencia de la doble que tienen los cuadros ingleses, mexicanos o estadounidenses. Este modelo es el que se utilizó para un póster de difusión de la exposición.

Otros elementos de la exposición son destacados, como el velocípedo Michaulina, o el referido como Gran Bi. También la vitrina que presenta diferentes tipos de parches de otras épocas, como uno fabricado por Petróleos Mexicanos.

Las pantallas que presentan fotografías con numerosas escenas bicicleteras requieren atención detallada. Ahí se pueden advertir imágenes desde finales del siglo XIX.

Además del detalle de la llave de candado confundida con llave de frenos, hay otros aspectos que quizá pudieran permitir advertir mejor los cuadros. Dos casos son las bicicletas de ruta que se presentan (además de las de turismo) ocultando en todos ellos la estrella de centro a una vista directa de quien las observa. Las extraordinarias rilas colgadas a dos metros de altura no permiten tampoco apreciar el detalle de las mismas, a no sea con el acercamiento de la cámara fotográfica.

La información oficial de la exposición, y el calendario de actividades se puede consultar aquí http://www.3museos.com/themes/mhm201203.html

Antonio Hernández.

t608138@gmail.com

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~ por Antonio Hernández en 4 junio, 2012.

2 comentarios to “Fantástiscas bicicletas en el Museo de Historia| Antonio Hernández”

  1. Me toco ver esta exposición la última vez que fui a Monterrey. La colección es impresionante, y las historias llenas de nostalgias de un país que disfrutaba enormemente las rutas ciclistas y las carreras. Es reconfortante saber que el ciclismo vuelve a estar de moda, esperemos que se vuelva nuevamente costumbre y nunca más la perdamos.

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