Nuevas historias para las Áreas Protegidas|Antonio Hernández.


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Ni origina sorpresa la noticia en la que se informó un asunto relevante para la gestión de las áreas naturales protegidas en Nuevo León. Saber que la agencia responsable de los espacios naturales protegidos en el estado nuevamente modificó un programa de manejo estructurado para la conservación de ecosistemas, volviéndolo en uno permisivo, con regulaciones a la orden del cliente, es simplemente confirmar una tendencia.

La forma y fondo son conocidos. Ante un proyecto de urbanización en un espacio natural relevante, cuyas reglas de manejo son limitantes para construir estadios, túneles o campos del golf, las agencias estatales sin ningún problema modifican regulaciones para que los mecanismos de conservación de ecosistemas sean eliminados, y de ese modo urbanizar las áreas protegidas, sin considerar a fondo las condiciones ambientales particualares.

Es el caso del campo de golf Terralta, en el ANP estatal Cerro La Mota, donde el cambio fue burdo. Hasta marzo de 2014, en esa zona protegida se prohibía el cambio de uso de suelo, medida simple pero poderosa, con la cual quedaban acotados los intentos de impulsar cualquier tipo de urbanización. Dos meses después, esa medida desapareció, y de manera nada sorpresiva, la prohibición del cambio de uso de suelo (basada en los ecosistemas relevantes existentes) fue eliminada por la instancia responsable de ello: Parques y Vida Silvestre. La modificación adversa no concluyó ahí, porque como un corolario fue añadida otra: se permite la construcción de campos de golf.

Esta modificación es irónica ¿Por qué cambiar reglas que en su definición garantizan la mínima conservación de ecosistemas y especies? La respuesta es fantástica: en el ANP La Mota se está construyendo un campo de golf, el cual, para su adecuada conclusión necesitaba eliminar la engorrosa prohibición de los cambios de uso de suelo. Tan fácil como eso. Y para cerrar la pinza, nada es mejor que el regalo adicional: en el ANP Cerro La Mota se permiten y alientan los campos de golf, vía las modificaciones de su programa de manejo y decreto de creación.

La historia no es nueva. Los programas de manejo de las ANP estatales se modifican a discreción y necesidad de urbanizadores, sean estos las administraciones locales, empresas locales o transnacionales.

En nuestra ciudad la urbanización es de las principales amenazas contra la conservación de las ANP. Y en el caso de los espacios estatales, la agencia responsable de su administración y manejo por años ha tenido una gestión que no alcanza para garantizar efectivas acciones para el cuidado de estas zonas protegidas.

Es importante desligar al organismo Parques y Vida Silvestre de Nuevo León del manejo de las áreas naturales protegidas estatales. Ello puede resultar en la desvinculación de las decisiones que en el mismo se dan con las exigencias de urbanizar las ANP. No es deseable que al ser los gobiernos locales impulsores a conciencia de la invasión de zonas naturales, sean estos los responsables de la administración de las mismas.

Para el manejo de las áreas protegidas se pueden explorar esquemas ya utilizados y probados con éxito, en ciertos ámbitos en la regulación del desarrollo urbano.

Tener un organismo que sea el responsable de la gestión y manejo de las áreas protegidas estatales, con una estructura que explore mecanismos como los que han originado a los Institutos de Planeación Municipales, puede ser la opción viable. Esta institución debe poseer autonomía y presupuesto adecuado, buscando evitar que sea sometida a los intereses políticos que desdeñan la importancia de cuidar zonas naturales, impulsando mejor su degradación. En el tema de la conservación, se debe dar un papel preponderante a los criterios estrictamente técnicos que definan las adecuadas decisiones para los ámbitos de conservación y ambiental.

La modificación en el esquema de administración es urgente. La tendencia debe ser para eliminar el control que tiene el gobierno local en el tema, porque no garantiza al máximo posible la conservación. Ello permitirá consolidar al Sistema Estatal de Áreas Naturales Protegidas, que en su planificación tiene una base filosófica sólida, etapa en la cual se ha quedado estancado, con los efectos adversos manifiestos en la integridad de los ecosistemas de las áreas naturales protegidas estatales.

Antonio Hernández.

t608138@gmail.com

~ por Antonio Hernández en 10 mayo, 2014.

2 comentarios to “Nuevas historias para las Áreas Protegidas|Antonio Hernández.”

  1. que nos informen como es que se puede modificar una ley o reglamentos tan rápido y sin la consulta pública.

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